domingo, 7 de julio de 2019

La vida

Puede que ya no sea la misma,
que lleve dolor en el rostro,
que se me note nostalgia hacia casi todo al hablar.

Dudo sobre mi tiempo.
Puede que ya no sea la misma.

Me lavo la cara y
se me seca la edad entre dos arrugas.

martes, 2 de julio de 2019

El médico me ha dicho


No te olvides de respirar.
Llena tus pulmones de aire lentamente.
Ahora suelta el aire poco a poco.
Cuenta hasta tres.
Y vuelve a repetirlo.

Respira.
Coge el aire.
Uno, dos, tres...
Llénate de aire.
Sácalo.
Cuenta tres.

Respira.
Repite.
Inspira.
Espira.
Aire. Aire.
Vuelve. Vence. Respira.

Quédate.



jueves, 5 de julio de 2018

Pacto de color

Tu sangre es de color púrpura,
dueles cuando eres ausencia,
te vas por un momento,
eres otra
y desobedeces mi sueño.

Tus ojos son marrón cerezo,
miras a la vida hacia dentro y hacia afuera,
soplan tus pestañas, tus deseos;
y unas veces creas futuro
y otras, quedas atrapada,
y yo

salvo tu sueño.

Con un poco de mi púrpura y mi cerezo.

Otras, tantas veces,
cuando te vas
el púrpura se vuelve sangre
el cerezo endulza una mirada

y quedan en blanco estos versos.

Volcán

Volcán de ira,
márchate despacio,
a escondidas,
sin dejarnos fuego.
Volcán de ira, 
de rabia,
de prisas
 y de ruegos.   

sábado, 30 de junio de 2018

Cuando puedas

Necesito que me digas
que el sueño se despertará de buena mañana,
que las olas bailarán conmigo,
con mis piernas buenas
con tu sonrisa armada.

Necesito que me digas
que nuestra costumbre será una fiesta.
Mi travesura: tu almohada.
Tu afán: mi meta.

Necesito que me lo digas,
que no repares en palabras.
Necesito algo,
un olvido,
una promesa.
Solo inténtalo,
tocarme de esa manera.

Y cuando así el sueño despierte
y yo tocarlo pueda,

te llevaré a bailar conmigo
y con mis piernas buenas.




lunes, 18 de diciembre de 2017

Cosas azules


Quiero que seamos azul
como una ola
un beso de invierno y la nieve.

Como un suspiro acallado
tu pecho desnudo y el equilibrio
un swing en una gota,
el océano y el horizonte.

Que seamos una casa azul
como un recién nacido
y un perdón.

Azul

como el tiempo y la quietud
nuestra edad y la luz

y las aves,

como una manada de besos.

En definitiva, cosas azules.




miércoles, 4 de octubre de 2017

Día ladrón


Como si no fuera mío
un día se escapa.

Fuera de esta prisión
aquellos colores
ya no me pertenecen.
Y lo siento cada vez que rehago mi piel
en cada esquina vuestra,

sin ser mía.




sábado, 1 de octubre de 2016

El amor no es una ciencia exacta


No me basta con fórmulas ya prescritas
y respuestas sigilosas
en aras de rutina y
sobre sinceridad a medias,
porque podría volverme marea
que arrastre la arena seca.

No me basta con previsiones certeras
que desconocen
lo que nos atravesará en cada momento,
al igual que no se puede prever
los días
de lluvia (fina).

Porque la vida no es precisa, ni concreta.


La vida también es estallar a carcajadas,
morirse en un silencio,
hundirse en un requiebro,
renacer de un agujero,
encogerse de forma acorazada
y ponerse por montera el mundo entero.

Lo que quiero decir es que 
podría agarrarme
de cualquiera de tus lágrimas
para subir hasta el cielo
y encontrar la nube 
que lleve tu ola.

Que no necesito contar
de tu cuerpo
los lunares
para querer beberme a tragos
tu universo;
ni saber:
cuánto pesa tu mochila
cuánto llevas esperando
o cuánto te hirieron.

Porque podría también volverme aire

que llenara los vacíos
de todos tus desalientos;

uno más o uno menos.

La vida, 
la vida son cortes de garganta,
el fuego de las ceremonias,
dormir a deshoras,
gritar al vacío,
reírse de sí mismo,
sobrepasar las normas que ya no (nos) funcionan

Y si me apuras, hasta excederlas.


Porque la vida no es precisa, ni concreta

Y yo
quiero jugar con brisas y vendavales
y volverme cometa.
Y allí arriba
convocar a todos los pájaros de la ciudad
a referéndum
para que decidan qué día enseñarnos a volar;

a mí me da igual…

Que yo,
de todo lo que el viento no rompe a la altura de los sueños,
me quedo con tu mirada de ojos grandes
me llevo tus escalofríos envueltos
en piel de seda….

Lo que quiero decir es que
quiero llamar amor al amor
que te pongas sonrisa de noche
y llevarte a bailar a otro mundo.

La vida no se deja bordear
para quien no arriesga.
La vida, 
la vida
es salir de la autopista,
luchar en desventaja,
probar ingredientes sin receta,
atravesar frentes de frío ártico,
cuidar el todo por el nada,

guardar un corazón
a capa y espada.

Pero yo quiero 
que la vida
sea también prolongarnos en el tiempo.
Y confesarte que mi mayor desorden es haberte conocido
casi por sorpresa.
Lo que quiero decir es que la vida también es eso
es azar,
es contingencia.

Y tú qué harás cuando entonces
te des cuenta
de que la ciencia exacta ya no te sirve
porque yo siempre puedo ser 
más.




domingo, 14 de febrero de 2016

Bruselas sin ti

Bruselas sin ti es más fea que nunca
y su gris hace envejecer tres veces más rápido
mis recuerdos.

Las calles parecen guardar secretos
que todavía no nos hemos contado
y empiezo a dudar si alguna vez nos hemos besado
en la Grand Place.

Me gusta pensar que tus ojos curiosean
-como curiosean siempre-
el efecto de tu ausencia en mí
e intento sonreír cuantas veces puedo.

Entonces,
para contrarrestar la pena
se prevé que dos de cada tres días
la ciudad llorará lágrimas finas
-de esa lluvia que no moja del todo pero molesta-
y yo sé que ella lo hace por ti,
y por mí.

Me acuerdo de tu fuerte respiración
que ahora no me sopla,
ni me salva,
ni desespera a mi insomnio;
y me envuelven las sábanas en una pesadilla
de la que no quiero saber más.

Porque al décimo día
ya no sé si podré recordar
cómo hacían tus intrépidas pestañas sacudiendo todo
este polvo
en mis mejillas;
no habrá rastro de tu nariz en mis cristales;
ni se empañarán mis gafas con algún
beso invernal.

Y ahora puedes tener en cuenta o no
este poema,
pero que sepas que cuando tú te vas
Bruselas se vuelve fea,
fea,
fea.


miércoles, 13 de enero de 2016

Vuela


Los hombres tienden a cerrar sus caminos,
sus fronteras,

así que tú

vuela, vuela,

y solo hay dos caminos para poder volar:

por agua y por aire,
a través del cielo y el mar.

Pero cómo ha de hacer
si a pesar del vuelo
le pesa la condena del deseo de regresar,

aunque el suyo no sea.

Pero cómo ha de hacer
si le pesan
los planes que le trazan
para cuando regrese,
para
que

vuelva.

Nadie puede saber
adónde van los pasos.
Entonces,
¿por qué nos pesan?
Si son sólo huellas
lo que dejan
de cuanto nos pasa,

¿a dónde vuelas?

Yo
solo invento
caminos
buscando casa.

Yo no soy de quienes se preguntan
cuál es su lugar
sino
de averiguar
dónde tiene el suyo
el propio mundo.

¿Cuáles son los lugares
del futuro?

Yo soy hija de exiliados de una lucha
a la que siempre vuelven,
y comparto también
el dolor de los que se quedan.
Porque el que se va,
aunque no lo sepa,
aunque no quiera,
caerá cautivo en la trampa
de la tierra a la que deja.

Sin embargo es tarde,
ahora ya no me quedan solo
dos maletas.
Pero el vuelo es largo
y las distancias aprietan.

¿En qué podríamos convertirnos?
¿En qué dejaremos 

que nos conviertan?

Yo quiero poder tener la sutileza
de no deber migrar a ninguna parte,
sino hacia algún lado,
teniendo como única riqueza

la fuerza de mi propia edad

de la que a veces dudo.

¿Y si lo que quisieran separar 
son nuestros cuerpos?
¿fragmentar todos 
los 
afectos?

Si lo que se añora es sólo el espacio
conocido, es en esto
que mi nostalgia es solo una consecuencia
de mi ausencia
de ti.
Porque no puedo vivirlo de otra forma
yo que vengo de tu mismo ser y estar,
del nuestro.

Con nuestras ganas de volar.

Ahora llego
y la melancolía es para el otoño
y el frío,

pero habrá que sobrevivir
a todos los naufragios.


*Poema escrito en el marco del proyecto Colectivos de escritos. Publicación bilingüe "Exils/Exilios" con ScriptaLinea aisbl.  Compilación completa aquí